martes, 20 de marzo de 2012

Capítulo L


Por primera vez, ella renegó de tener ese perfecto sexto sentido y entregarse a la realidad. No fue mentira. Lo vio. Lo vio y la esperaba en la esquina. Él, con un gran gesto que resonaba en su mirada, la estaba reprendiendo: exigía una explicación. Ella, a pocos metros, solo quería despertar.
..
...
Estaba intacta, aún. Empezaba su voz a quebrarse mientras imitaba gestos para terminar una conversación. No tenía idea de lo que ella estaba haciendo. Cuando perdió la batalla, no supo si de verdad había muerto.
Él, siguió esperando.

Conversación


María: Y seguimos escribiendo historias. Esta vez, la deserción es el punto clave para la agonía del protagonista.
Seguimos creciendo también. ¡Exijo más historias con mayor roce de vida!
¿Qué me cuenta usted, señorita Veliz?

Señorita Veliz: Sigo escribiendo historias con un afán totalmente egoísta, divirtiéndome a solas. Es una especie de ficción real, hay dudas que ensalzan los días y aparece ese límite en el que los personajes rozan la médula de la historia y pueden descubrirlo todo. Entonces,..., no sé si abandonar. Pero, de todas formas, ahí hay un disfrute del peligro que conlleva el verse descubierta.