sábado, 17 de noviembre de 2012

25.3.12


Sobre todo cuando contemplas aquella intachable felicidad,
Que vislumbra desde lo dejos, que te toca tan dulcemente.
Ella que te encandila con su mirada.
Sobre todo cuando la niegas.
Eres falso.

domingo, 12 de agosto de 2012

12.5.12

Luego de mucho tiempo, logras ver el alba;. 
Esa tan delicada serata que nuestros ojos estallaron en olvido, en perdón y en una resignación sana y duradera.

Ya no creía que aquella luz conjugada era tan divina; humilde, dulce y delicada. Yo, como en cada cuarto menguante, reí.

Era hermoso, las sólidas notas, no existían medios tonos. 
Era inútil, las claras estrellas, yo deseaba con mucho ahínco repicar en ese compás. El ligado era precioso, era mi turno: mi oportunidad.

Regresé dos veces seguidas al santuario del Edén; había recapitulado mi repertorio; día tras día resonaron cada nota en mi alma. "No importa algún momento frívolo", me replicaron. Somos humanos. Vive.

La nueva carta emitía aquella belleza nítida, los claros sauces aullaban sus penas; aquella hermosa melodía que no distinguía medios tonos. Yo lo escuchaba todo. 

Eran mis épocas, mis momentos, mi vida, mi hermosa y vana consecuente eternidad. Aquella que encierra mis llantos, yo la admiraba. Tiene dos hijos, muchos panales de abejas, un hermoso sol. 

¿Cómo se llamaba? Era bella y hermosa. Aquella beldad era realmente grandiosa. Sus tules repicaban. Los honorables jazmines y la bandada de aves cuya fugacidad era incomparable. 

Dame la mano para poder volar hacia el crepúsculo más próximo. Somos hijos del mismo maestro. Las hazañas son cada vez más magníficas. ¿Qué me dices? ¿Somos dos? Somos uno. Cantamos bellos cánticos. Resuena en tu mirada Ayer lloraste. Recuerda al ángel. Somos uno. ¿Qué ves? Realmente somos uno

Mapache

miércoles, 8 de agosto de 2012

21.02.12


Hay veces en que me pregunto el porqué de mi extrañeza, de mi singularidad.
Cuando era pequeña, acudía tan dulcemente al regazo de mi padre. Él me atendía cual hombre de acero, me engreía; buscaba complacer a un espécimen tan cruel como frágil, tan similar a él. “La vida es un regalo”, dije alguna vez. Pues, aquí estoy.
Sí, es cierto. Alguna vez me creí tan superior a los demás, cual diosa inteligente; divinidad que solamente tuvo por mucho tiempo ese toque de inocencia. ¿Es mala? ¿Qué es?
Conozco a muchas personas que desearán que estarían complacidos de conocer un alma pura. ¿Qué es pureza? ¿Directamente relacionado con la castidad? Llevo casi 5 años creyendo que yo tengo la razón; casi siempre. Espero no equivocarme, aún.

1.
- Mi papá me está esperando, dijo suavemente.
- ¿Me quieres dejar? -interrumpía esa bondad neta que adornaban sus ojos.
- Yo nunca te voy a dejar -concluyó. Y, con un beso temeroso, huyó.

2.
- Él me quiere. Estoy segura que me quiere. Él me quiere, ¿verdad que sí? -consultaba con mucha angustia.
- Si te ha dicho eso, debe de estar diciendo la verdad. Yo no sé. ¿Qué decían sus ojos? -confusa trataba de encontrar una respuesta.
- Me miraba fijamente. Por momentos, su mirada caía. Me miraba los pies. ¡Sí, sí! Estaba escondiendo su tristeza. Yo sé que él me quiere. Pero, papá, no me dejará...
- Papá nunca te dejará andar con hombres como él, y menos a tu edad. Estás cometiendo un grave error, Luisiana. Mejor, ya no lo veas -le sugería evocando mucha cautela.
- Papá me tiene que entender. ¡Él nunca me escucha! ¡Nunca nos explica nada! ¡Solo nos grita y nos esconde! ¡Yo! Ya encontré al amor de mi vida...
- ¿Qué vas a hacer, Lu?
- Me voy a ir, hermanita. Él me ama.
- ¡¿Qué?! –expresando mucha confusión.
- Pero no le digas nada a papá, por favor. Te lo imploro, Marina. Si papá se entera, me matará... - ¿Cuándo te irás?

- Hoy mismo, él me estará esperando en la puerta de la iglesia a media noche. Ya sé cómo llegar. Reza por mí, hermanita. Te amo.

3.
Yo toqué la puerta. Marina me abrió. Descubrí sus ojos ya vidriosos. Las lágrimas no cayeron, pero para mí, ella me decía que habían escupido su orgullo.
- - - -
¿Qué pasa?, pregunté a Marina.
Me han abandonado, Lu. Yo creí que me quería, pero no era así...

A José, ¿le vas a decir?
¡¿Estás loca?! Estoy segura que le dirá a papá...

Siendo las 5 de la tarde, Luisiana aún salía del colegio. Papá me cogía muy fuerte de la mano. Estaba muy molesto. Yo, por momentos, creía que ese día me iba a quedar manca. “No nos vamos a mover de aquí hasta que tu hermana llegue”, dijo mi padre. Yo asentí.
Cuando Luisiana llegó, no pude contener las lágrimas. Solo hoy he podido imaginar todos los sentimientos que aparecieron en la memoria de mi padre ese día. La cogió del brazo. A mí, no me soltaba. Nos fuimos. Llegamos a casa. Atiné solo a correr a mi dormitorio. No vi más, ni quise escuchar tampoco.

4.
“¡Me
revisó!” “¡¿Qué?!” “Me bajó el pantalón y me revisó... Me dijo que ya no era pura. Que ya
no era su hija. Que soy una maldición para su familia... Yo no entiendo, Lu. Yo no entiendo...”
Lloró desconsoladamente durante toda la noche. Luisiana estaba herida. Herida y muy confundida por lo que su padre había hecho. No entendía porqué la había “revisado”, ni porqué le había dicho eso.... Marina, también perdida, solo atinó a abrazarla. Lloró con ella. Las dos lloraban. No sabían exactamente porqué lo hacían. Solo lloraban.

5.
- He conocido al amor de mi vida, Lu! ¡Me ama, me adora! ¡Se quiere casar conmigo! ¡Me voy a ir con él!
No es necesario repetir la historia dos veces esta vez. Tampoco escribirla. Es más que certero el final de la historia. Es más, esto pasó muchas veces. Cada año, cada periodo de tiempo donde nosotros creíamos que pudimos aprender algo nuevo de nuestra vida: es mentira.
Ahí va lo primero: “La experiencia nunca ameritará con certeza la concreción del aprendizaje”. ¿Dónde está el aprendizaje entonces? Pues, he ahí el detalle...

6.
“Y si le preguntas a papá”, sugiera Mariana. “¡¿Estas loca?! Me gritará y me dirá como siempre que no diga cosas malas. Que me vaya al cuarto a rezar. Que soy muy niña. Que no ande tentando al demonio... Hermanita, ¿qué hago?”
Desde lo más hondo de mi corazón –porque soy mujer, hija, hermana y muchas veces trato de tomar el papel de educadora- compadezco este aprendizaje sesgado. La mayoría de veces, “la prohibición es mucho más dañina que la ignorancia”. Hace que el alma de niño, por más edad - prudente- que se tenga, se revele ante la incógnita de saber algo más. De luchar contra lo no habido...

7.
“Yo sé que es una locura, pero lo yo lo amo. Nos amamos. Sé que saldremos adelante. El amor lo
puede todo. Soy feliz a su lado. Me voy a ir a con él”.
¿Reconocen esa historia? Yo me acuerdo puntualmente de cada letra que coloqué en esta hoja... Pero claro, el tiempo de estos hechos va en ascenso.... ¿Qué pasó? Otra vez ¿ está bien? “La experiencia nunca ameritará con certeza la concreción del aprendizaje”.
Se supone que ante lo ya aprendido, ya no habrá una experiencia similar... ¿Por qué hago tanto hincapié en esto? ¿Qué tengo que ver yo aquí?

Dentro del estudio del esoterismo y las ciencias espirituales, definimos puntualmente el estudio de nuestros caminos de vida en dos partes: el “futuro” y “el porvenir”.
“Cada ser humano que habita en la tierra, es la reencarnación de otro ser humano”. Así, nosotros tenemos varias vidas dentro de nosotros, varias personalidades; y estas, en determinados momentos, aparece y se revive esa experiencia de vida. ¿Eso es malo? ¿A todos les pasa?

Si supongamos que la encarnación pasada nuestra tuvo una vida llena de eventos banales y superficiales –o sea, excesos en el trago, alcohol y amistades- a una determinada edad; eso, damas y caballeros, sucederá con nosotros a esa edad puntual. Y sí, la historia se seguirá escribiendo, por los siglos de los siglos... Eso, damas y caballeros, eso se llama “porvenir”.
¿Qué es lo que marca la diferencia? ¿Piensan lo mismo que yo?

Descubrí, y sigo descubriendo con el tiempo cada aspecto particular de mis encarnaciones. Que pude ser una joven lleva de excesos desde los quince años, que pude estar tan vacía, tratando de llenar ese espacio con pasiones no existenciales; todas banales. Que a partir de eso, moriría en un determinado momento de mi vida; sí, me asesinarían. ¿Alucinante, no? Yo, muerta por alguien que no me quería ver viva.
Ahora, ¿qué pasó? Mi maestro dice que soy “el mejor ejemplo de todas las muchachas que han recibido un consejo de él. Mi padre espiritual –así lo llamo- me ha acompañado a lo largo de cinco hermosos años. Créanme, aún tengo mucho que aprender. Soy fiel a mis pensamientos, también a mis sentimientos. Día a día corrijo el orden de mis reencarnaciones; edifico mi vida. Creo una nueva.

Sí. ¡Por Dios que sí! Que es difícil. Que a veces tengo muchas ganas de vivir; de probar lo desconocido, de creer en lo infinito; pero todos somos humanos. Nos podemos equivocar. Ahora, no debe existir lo que se denomina “equivocarse más de dos veces”. ¿Por qué sucede? Porque no internalizamos el aprendizaje vivido. ¿Porqué? Porque simplemente, nadie nos dice qué está bien y qué está mal.

Ahora, comprendo total y profundamente, el aprendizaje vacío y errado de nuestra protagonista, Mariana. El problema, no es si está bien o mal, el problema es qué puede hacer ella frente a esto.
Sí, damas y caballeros. Tengo tanta suerte de escribir esto, y decirles que conozco a muchas personas que aún no se los he contado.
¿Qué es esto? Esto es una parte de mi vida, netamente karmática. Ahora entiendo, no todos tienen la suerte de velar por nuestra alma, de arrepentirse y empezar a aprender nuevamente, si quisiera de mirar al pasado, para recordar que fuimos, y qué queremos ser...
Es un proceso donde necesitamos mucha paciencia, muchas lágrimas derramadas. Recordar que somos una creación perfectamente imperfecta; y que eso es nuestra belleza.
Ahora, ciertas cosas muy puntuales que espero sirvan de reflexión. A ver si algún día me animo a escribir de esto:

“No hagas justicia sin misericordia, ni otorgues misericordia sin justicia”. Recuerda siempre que todos somos juzgados por la misma vara divina. Nadie es perfecto.
“Aprender de los errores es lo más satisfactorio de una caída”. Ahora, no volver a caer es lo más hermoso cuando tienes a alguien que a pesar de saber quien fuiste, quiere crecer contigo.
Amor no es un sentimiento, es una obligación. Una realidad muy prudente que debe ser tomada con mucho respecto y madurez. Amor no es sexo. Amor no es exceso. Amor no es vanidad. Las personas que desde muy chicas empiezan a camuflar el sexo con el amor, la malgastan; cuando llegan a una edad prudente, esa fuerza que se debe entregar a su pareja de toda la vida, desaparece. No existe ese vigor ni esa entrega con esa enegía tan poderosa. Tus energías fueron mal gastadas. 
Lamentablemente, ya no vivirás un matrimonio pleno. ¿Por qué? Líneas arriba podrán responder esa pregunta...

Así, “ama la vida y enseña que la vida necesita ser amada, no simplemente utilizada”. Muchos de los grandes éxitos que nos prometemos alcanzar, están guiadas por una nulidad de amor a nuestras vidas. No uses tu vida para ganar dinero; ama tu vida para ameritar todo lo que tú desees, y enseña. Solo así, podrás disfrutar de la plenitud que es vivir. Haz el bien. 

domingo, 5 de agosto de 2012

Capítulo 1.1


de: Recibo


Lentamente balbuceaba los hermosos trinos de aquella ingratitud. 
Y ¿Ahora?, repetía.
Numerosas veces comentó.

sábado, 4 de agosto de 2012

Todo

La rigidez de los actos parametriza el concepto de divinidad, y sobre todo del esfuerzo físico. Creemos siempre ser capaces de romper el hielo, de acercarnos un poco más a la realidad, a lo más isómero del pensamiento. Yo por el contrario, solo me dedico a idealizar, consumir el desprecio y crear las historias más perfectas, todas ellas llenas de sensaciones y premoniciones. Sí, soy humana y respiro ese aire que a muchos los hunde, los ahoga, a otros los presiona y los hace elevarse a lo más efímero del pensamiento. Yo, otra vez, soy más humana de lo que podía creer. Pienso. Eso es todo.

domingo, 29 de julio de 2012

Cuento


Fue frenético y muy esotérico. No pude escapar.
Cuando trato de recordar, y a lo largo del día siempre, muchas de las escenas son progresivamente borradas del guión. No tienen mucha relación tampoco. No sé si son imprescindibles; ahí estuvieron.
Una joven extranjera, quien había vivido

Despertar



Volví a despertar frenéticamente tras alguna otra alarma de mi alma. Esta vez no quise volver a dormir. Luego de nuestro primer encuentro, ambas teníamos el corazón muy cerca de las dos; estaba intacto aún; perfecto, pero muy dolido. Ella no me quería dejar. Yo, seguía templando.

1. 5:30 am
Cuando mi cuerpo dejó de transmitir esa energía súbita, pude por fin sentir finamente su corazón. Dicen que cuando dos almas se conocen durante largo tiempo, reconocen en lo racional su olor, su paz en lo espiritual, y su pudor en lo desconocido. Nos habíamos sincronizado muy bien; eso era lo que me temía.
Su sensibilidad luego de ese instante, dañaba la mía. Sentía que había seguridad en tus brazos; tu tenías un gran desconsuelo por no ofrecerle más que dolor. Ya se había acostrumbrado y cada vez que ejecutabas algún movimiento, tenía miedo de perderte; estaba siempre sintiendo tu olor: siempre sentía.
Quise cerrar los ojos y regresar a ese trance de bastante inseguridad, donde yo era la víctima, donde estaba segura que vendrían a auxiliarme. Donde podía esconderme en mi silencio para salir airosa, donde nadie dependía de mí. Yo acababa de entrar a un mundo a quien todos temen, muy pocos llegan; nadie debe regresar. Sí, tenía miedo. Miedo porque estaba a punto de recorrer muchas más rutas; no estaba sola, siempre la tuve. Siempre ella fue la que me enseñó el camino.  Yo solo iba.
2. 5:00 am
Me levanté frenéticamente. Hubo ese sufrimiento que todo ser humano siente cuando se pierde a algún ser querido, o que todo  niño siente cuando la luz de su cuarto es apagada, y en su lucidez, solo trata de escapar. 
Había visto demasiadas historias de guerreros, de luchas interminables, de amores imposibles, y de vidas compradas. Cuando tratas de salvar desesperadamente a tu alma gemela, tu sacrificio es honrado con la muerte de este último. Cuando te das cuenta. solo puedes hacer una pausa y maldecir  Tu enemigo se marcha victorioso; pero antes de eso, solo atina a decirte te venci.
Podría volver a contar el número de pasos que di para llegar a ella; mi cerebro estaba en automático y no sentí ni una gota de adrenalina. Mi destino fue incierto durante 3 segundos. Cuando llegué, yo había vuelto a nacer.
¿Qué sucede? Si le decía que yo era la culpable y estuviéramos al borde del suicidio, probablemente no me lo creía. Ese golpe tocó mi alma. Mi habitación había sido profanada y por alguna extraña razón, me hallé dormida a su lado, dormida y despierta. Cuando nuestros cuerpos se juntaron, ninguno de los dos se conocía, se sentía, nadie tenía el control; yo lloraba, lloraba silenciosamente y ella, tan asustada como yo; no la entendía.
No sé. Estaba demasiado extasiada. Había llegado al punto de perderlo todo. No tenía idea de qué me encontraría. No sé. La imagen de una nueva injusticia pateó mi corazón, se oyó un eco, fue un golpe seco; de pronto ya no estaba conmigo; lo vi, era alto, largo y arrogante; andaba molesto, nunca nadie le dijo que esto sucedería. 
Cuando lo ví, ya no estaba. Se había perdido en su silencio y en la ingratitud del espacio donde estaba. Nunca me interesó. 
 
3. 6:00 am
En la puesta del alba, mi pecho ya podía devolverle la dicha. Éramos de nuevo dos en una; su sentencia había sido poseerme. Yo, luego de volver a un estado racional, solo quería despertar...

viernes, 13 de julio de 2012

Real y unidad


Después de cumplidos mis dieciocho, asumí como dogmáticos ciertos hechos impuestos por mi padre místico.
A veces creía que no era mi momento; ahora que estoy viviendo una realidad bastante gaseosa y rutinaria, respeto bastante la atinada realidad del sesgo de lo no visto y lo advertido en el momento que el destino creyó prudente. Asumo que si esto no hubiera sido una simple conversación, hubiera terminado como algo más traumático. Tal vez mas

Mirar

Me rodié de matasueños, y cuando me di cuenta, ya era otra. Otra vida, otra necesidad de ver la vida.
¿Qué es lo que más importa? El poder de la mente o el poder de la convicción que no involucra una mente partida?
Soy dueña de un futuro prestado. Sí, qué bacán...

Revés

Como diría aquel individuo que vivía del aliento ajeno del pasado: "Es mejor permanecer ajenos a la verdad; ser asesinos de esta. No perecer".
La gente que existe cruelmente aferrado a la mentira, es la gente que vive del éxtasis, que no recuerda cuando era más los obstáculos fenecían. Yo, por el contrario, recibo día a día la condena de la tertulia matutina del saber. Como cuando Miguel Ángel pintaba; yo no podía creerlo. Cuando Martín Adán, escribía, yo no podía creerlo.
Somos seres tan frágiles. Yo, estoy sola.

lunes, 9 de julio de 2012

Regreso

de Imaginuición: Respiro: 


Respetemos el alba tan sereno de la cálida serata. Es una bella mañana. La luz es continua. El cielo refleja belleza. Estamos de pie frente a un suspiro tan tenue. ¿Me dejas respirar? 

Desdén


de Imaginuición: Regazo:

Porque es un hecho que la sabiduría  no se hurta ni hereda. Es un hecho que todo estadío representa la vida desde lo más ínfimo, lo más preciado. Cuando tú le tomas la mano, puedes escuchar como el silencio te susurra frases apáticas, así como la luna te enseña el solar más intenso; tan inverosímil: la virtud de la vida. Tan solo cuando coges su mano. 
Despertar reflejando un aura deshecho, ese karma tan dócil que se llena de vida cuando no solamente respiras, sino coges ese aire: palparlo como aquellas reliquias tan tuyas, tan mías: despertar anhelando un regreso codicioso, triunfante; verdaderamente óptimo y salvaje. ¿Eres tú? 
Las pequeñas piedras que jamás ves, jamás palpan, pero escuchan tus súplicas. 
Volamos en un mundo lleno de injurias, cuando tan solo una divina serenidad te envuelve en una bella sábana de paz. Es invierno y ha salido el sol.
Bendita mocedad que construyes aquel refugio de la ingratitud. Que nos muestras que estamos vivos y somos hijos de la ingratitud, otra vez.
Y hubo una vez, una dulce mañana donde pensé que la ira y el disfuerzo de la ironía, era un camino denso, tan indispensable y recomendable. Somos seres errantes, grandes y llenos de vida. Acoger un espíritu sollozante es lo que nos devuelve el suspiro más profundo.
Estas vivo.
Sueña.
Vive.
Ríe.
Ama.
Alimenta la conciencia de la vida. Despejemos el ser tan interno que a la vez es tan externo. Somos dos.

Dos mitad y esos rostros tan tersos

de Imaginuición: Vértebras sofisticadas: 

Acababa de irse la primera mitad del día y María Joaquina al fin entendía que su madre estaba partiendo para nunca más volver.
Roberto, entre sus manos, tenía una pequeña carta donde le decía a Gloria que si ella se iba, él moriría. Siempre fue ese tipo de personas un tanto retraídas por el optimismo tan bravo que exige la vida día a día. Casi le entrega la carta. No lo hizo; Gloria no se fue. 
"Estás loca", era una de las frases que Rosario escuchaba constantemente en su hogar. Esa fue una de las tantas razones que le dieron el sí a su descarrilada decisión. Roberto estaba a punto de unírseles al clan. María Joaquina aún seguía atónita y con un gran sentimiento de desesperación que ni ella misma entendía. Estaba callada aún, observando detenidamente. Sin embargo, eso no fue suficiente para proceder a interrumpir primera desgracia más grande de su vida. Gloria la contradeció. Rosario ya estaba fuera. Roberto, con el primer último nudo en la garganta, solo atinó a decirle:"Te arrepentirás".  Solo, él era incapaz de tocarla, pero MJ, cuando haya entendido el cuadro completo, podría actuar con ese don de justicia que adquieren los hijos y padres entre ellos. Y, ya en este caso, esa cruel no despedida, fue el primer último hachazo "cortar la vida" y "vivir de nuevo".
Ella, atónita y temerosa, miraba el horizonte. Aún tenía palabras en sus labios, ni un llanto tenue apareció. MJ, solo sintió que la vida sería diferente en adelante.

Roce

de Imaginuición:

Mientras tanto, uno huye de la realidad. A veces, ríe. A veces, pierde lo que el sistema le dio. Otras, simplemente escuchaba que las palabras eran las más intrínsecas, las más bellas.
Es tarde. Recuerdo que todos estamos colgados de la juventud. Cada día era difícil estirar el hombro de la vida. Respira. 

Diezmo

de: Reecuentro: 

El absolutismo de la realidad abstracta suele tocar las puertas más equívocas. 
No existe un comercio fino; muchas veces desemboca en una realeza forzada. 
Es pesante, despreciable: dos veces más cruel que la sutil ilusión. Dos veces más bella que la real condena. 

Raudo

de Réplicas: 


¿Qué es lo que limita al ser humano a ser constante y ligero? Todos tomamos la posta. Somos espíritus nacientes. Acaban y empiezan las más largas melodías. Estamos resignados a no creer en el pasado; tenemos que pelear por ese futuro. Acabo de describir las mas dulces melodías. Somos esclavos del perdón, del desazón y el pobre bullicio. Somos esclavos del dolor, de las caricias y las condenas. Soy profetiza de la lluvia, de las heladas y los glaciares. Soy un magneto escondido. Un cielo caído. Estamos todos partidos. ¿Qué es lo que limita al ser humano de ser constante y ligero? El perdón.

Desprecio

de Recelo: Coral: 

Solía mostrar su ironía con cada parpadeo; los ojos que llevaba. Su vida: a veces me costaba dejar de demostrar que era llena de vida. Yo solo quería vivir.
Las dos de mañana y Teresa me llama. Se acerca muy tosca. Me sentía luego aturdida. No sabía dónde estaba. 
Sentía también como mi cuerpo templaba toscamente. Cómo llegaría yo a sentir algo que siempre tuve. Las largas y consecuentes conversaciones con Teresa. Cuando lloraba. Cuando reía. Cuando suplicaba una salida.
Recuerdo exactamente cómo recuperé la visión: me tocaron los hombros. Me tocaron las manos y Joaquina me indicó la salida. Daniel estaba inseguro. Todo estaba saliendo perfecto. Nadie me despertó...

domingo, 8 de julio de 2012

Pedazo



Ayer estuve caminando cerca de la viña más hermosa de toda la zona. Era particular para mí, mi padre vivía a algunos pasos de ahí y yo, después de mucho, retomé el random de ideas para poder concentrarme más lo que en ahora me importaba: la nada.
Pierre era especialista en sacarme una sonrisa. Desde tiempo atrás, conseguía siempre seguirme y así, conversar por horas. Era su pasatiempo. El mío… bueno, yo adoraba tanto verlo caminar.Eugenio a veces me perseguía. Llevaba en la punta de la lengua siempre dos excusas: una que hablaba de la mente y la otra, provenía de corazón. Siempre supe que tenía miedo de perderme. Yo, desde que tengo memoria, lo acariciaba como si fuera un gato dócil y delicado. Él me veía y a veces lloraba. Yo solo atinaba a cantar.
           El último día que permanecí en esa cuidad,  mi padre conversó conmigo muy seriamente. Me habló sobre el compromiso y otros temas de pareja. Yo por momentos quería llorar. Cuando terminó, salí inmediatamente y recordé los dolores de parto. Mientras recorría la viña por última vez, pude ver la puerta principal de la estación. Era negra y con letras blancas. Fue para mí muy impactante, no por el contenido del drama, sino porque cuando bajé la mirada, Eugenio lloraba delante mío, y a su lado Pierre, de rodillas, mirándome fijamente y sosteniendo a Euge de la mano.
No me sorprendió, pero yo también, de repente, me quise quedar. 

martes, 20 de marzo de 2012

Capítulo L


Por primera vez, ella renegó de tener ese perfecto sexto sentido y entregarse a la realidad. No fue mentira. Lo vio. Lo vio y la esperaba en la esquina. Él, con un gran gesto que resonaba en su mirada, la estaba reprendiendo: exigía una explicación. Ella, a pocos metros, solo quería despertar.
..
...
Estaba intacta, aún. Empezaba su voz a quebrarse mientras imitaba gestos para terminar una conversación. No tenía idea de lo que ella estaba haciendo. Cuando perdió la batalla, no supo si de verdad había muerto.
Él, siguió esperando.

Conversación


María: Y seguimos escribiendo historias. Esta vez, la deserción es el punto clave para la agonía del protagonista.
Seguimos creciendo también. ¡Exijo más historias con mayor roce de vida!
¿Qué me cuenta usted, señorita Veliz?

Señorita Veliz: Sigo escribiendo historias con un afán totalmente egoísta, divirtiéndome a solas. Es una especie de ficción real, hay dudas que ensalzan los días y aparece ese límite en el que los personajes rozan la médula de la historia y pueden descubrirlo todo. Entonces,..., no sé si abandonar. Pero, de todas formas, ahí hay un disfrute del peligro que conlleva el verse descubierta.

sábado, 14 de enero de 2012

Correr


Ya se sentía cansado. Había corrido toda la mañana y  aún no sabía dónde podía detenerse.
-Me van a matar –repetía cada vez-. Si no huyo de aquí, estoy seguro que me van a asesinar.
Durante todo el tiempo que él usó para escapar, Juan recordaba todas y cada una de las hazañas que había realizado.
-Yo los ayudé, malditos. Son unos malagradecidos. Toda esta mustia de gente son unos mal nacidos.
Llevaba ya 5 años trabajando en ese pequeño pueblo.  
            
Mapache.

Débil Cristal De Cuarzo

Cuando derramó la primera sonrisa, aquella inocencia tan sutilmente maquillada, empezó a resultarle exitante. En el transcurso de los días, una bella imagen de padre protector de su siguiente primera virgen, le produjo un sesgo de razón.

"Mira, pequeña. Esto es lo que te va a pasar...". Silvia había interiorizado aquella introducción de diálogo y todo lo que restaba indicar. Su mirada reflejaba incoherencia pura por momentos. Apática resonaba su voz cuando decía "Sí, la yo sé...". 

Durante esas tardes de verano, la laguna mental de Sylvia había empezado a desembocar en dos flujos; la cordial razón y la estupenda ilusión. La galantería de un hombre debía resonar en un respeto fino. Ella sí entendía eso; lo que aún comprendía era su momento.

- Como siempre, el tratará de embelesarte. Suele suceder, pero todo será mentira. No habrá suceso más cruel que aquel, donde te estás aproximando.

Los días acaban a las 00 horas del día siguiente siempre. La majestuosidad de un pavo real era lo más mágico de un simple esclavo de la lujuría. "Él no se va a ir. Estará ahí, esperando paciente...".

Cuando el alba acompañaba la delicada serata, la luz de sus ojos siempre rescataba la ingratitud de su vida. Sylvia, por el contrario, solo buscaba una cálida compañía que le inyecte dosis de atención y cariño. A veces, ella quería deshacerse de las más obvias e indignantes pasiones; otras, tan solo quería vivir.

-¿Sabes qué sucede? Te has ilusionado; y de un patán.

Muchas personas pueden facilitar un aprendizaje de este tipo; sin embargo, la puntualidad de ciertos esquemas que se presentan a lo largo de este bagaje de experiencias, están viciados de contenido teórico que solo la realidad concreta llega a intersecar. Nunca interceptar.

Como asumirimía luego de un tiempo Sylvia; "ningún punto tangencial ameritará el correcto análisis de la superficie en contacto".


 Mapache.



Vivirás eternamente


I. Como vida sin agua.

Siendo las dos de la mañana, Camila llamó por teléfono:

- Todavía no llega.

Su voz era calma y no reflejaba aquel lazo tan fuerte que su alma hubo reconocido hace un tiempo.

- No pretendo esperar más. Me voy.

Sentí que una corrIente fría estrangulaba mi garganta. Ella estaba a punto de partir y yo, sentada en el pequeño sofá de mi habitacion, atiné a llorar silenciosamente. La quietud del alba que aún llegaba, me imploraba por momentos, cada vez más fuerte, "hoy aprendiste a perder..."


II. Respirando humo blanco.

- Qué crees que significa para ti que haya llegado el medio día y tú no hayas concluido con tu parte del trato?

No podía abrir los ojos. El plomo que desbordaba de ese viejo pistón; ese que Norman usaba desde que tiene memoria, había consumido mis neuronas. Pepa fugó mucho antes de que él llegara. Yo, aún podía abrir los ojos.

- Quítame esa pistola de la cabeza, Norman. No te diré nada hasta que te calmes.

Norman, el hombre más viejo del clan; era también el que más problemas tenía y a veces su experiencia no le indicaba más que obedecer.

- Te crees muy lista, no? Levántate, mierda! Shujey está hirviendo de cólera. Sara está muerta ya.

Nunca me sorprendió que la asiática loca tuviera al anciano de ese humor. Él ya le había vendido su alma. Ella le daba solo tierra.

- Oye Norman. Tu no entiendes, no? No te das cuenta que yo ya no tengo la culpa? Pepa nunca fue legal.  Te engañó, nos engañó. A caso eres...

Dos disparos le atacaron el pecho y la sien. Norman, indignado, gritó "perra falsa traidora". Su inconsciente buscaba más acción, pero todo hubo terminado cuando recordó a Sara muerta también.


III. Repitiendo silenciosamente.

- Déjame pasar.

- Dame santo y seña, preciosa. Un besito para Danilo también.

- Te voy a reventar el estómago a balazos, imbécil. He dicho que me dejes pasar.

- Mira muñeca. Si no me hablas bonito, la que aquí va a pagar caro es otra...

A punto de sacar el revólver, un hombre aparece. La mira fijamente. La reta.

- Déjeme pasar.

- Shujey sabe que has venido.


IV. Aún en invierno.

Derramaba sangre y vergüenza en cada paso que le obligaban a dar. Faltaba tan poco para que la cargasen; el orgullo de la más grande la colgaba de un hilo. Shujey no la pudo reconocer. Luego, cerró los ojos.

- Te crees muy listo, no?

- Te lo juro que yo ni la toqué. Te lo juro, reina. Te lo juro.

- Calla, bastardo! No te das cuenta que es una excusa para deshacerme de ti? Ya no me sirves. Ya no te quiero a mi lado.

- Reina. Reina yo no tengo la culpa de nada, reina. Rei...

Cayó de nuevo ese manto frío a lo lejos. Las ventanas estallaban en hechos que jamás serían descubiertos.

- Llama al inepto de tu hermano. Recoge a tu padre y  limpia la mugre de mi sala. Esas zorras han sido una carga muy grande para mí.

- Norman dejó la lista de las nuevas, reina. Yo me ocupo de eso.

- Muy eficiente, cachorro. Te pareces mucho a tu padre.

La luz congeló su bella sonrisa inescrupulosa. Sus ojos codensaban una paz quieta; sin razón.

-  Mañana quiero todo en orden. Buenas noches, bebé.

- Buenas noches, reina.




Mapache. 



Regazo

Contemplaba mi reflejo;
El brillo del mármol acariciaba mi rostro.

Palpaba mi vida con cada campanada;
Todo era oscuro, y la luna estaba ciega.

Bellas alas quebradas;
El sol nunca más salió.




Mapache.

Carol

Yo toqué la puerta. Carol me abrió. Descubrí sus ojos ya vidriosos. La lágrimas no cayeron, pero para mí, ella me decía que había escupido su orgullo.

-       ¿En qué piensas?, pregunté a Carol.
-       En lo que me pasó hoy pues, Anita. Nunca me había sucedido.
-       A José, ¿le vas a decir?
-       ¡¿Estás loca?! Estoy segura que le dirá a papá…

Siendo las 5 de la tarde, Carol aún salía del colegio. Papá me cogía muy fuerte de la mano. Estaba muy molesto. Yo, por momentos creía que ese día me iba a quedar manca. “No nos vamos a mover de aquí hasta que tu hermana llegue”, dijo mi padre. Yo asentí.
Cuando Carol llegó, no pude contener las lágrimas. Solo hoy he podido imaginar todos los sentimientos que aparecieron en la memoria de mi padre ese día. La cogió del brazo. A mí, no me soltaba. Nos fuimos. Llegamos a casa. Atiné solo a correr a mi dormitorio. No vi más, ni quise escuchar tampoco.


Mapache.

Había llegado el sol en invierno; luego del ocaso, todo sería de nuevo penumbra


Había llegado el sol en invierno; que la vida es un misterio y que todos somos escultores de la realidad más abstracta que existe en el pensamiento; aquella que usas para vivir.

Oraciones apáticas que predicabas en cada posta; nada era tan verdadero como la cruel certeza de saber que eres humana y débil. 

Había llegado el sol en invierno, el granizado tan denso había ya picado tu dócil piel; estabas intacta, aún. Había llegado el sol en invierno; nuestros sueños volaban sobre una neblina frígida; era tu droga, te hundías y vivías cada día más perdida en un oscuro recelo por huir; era sublime y tóxico; era verdad. 

Había llegado el sol en invierno; una suave cortina de paz corregía aquellas huellas erróneas; pisadas temerosas; caminos inconclusos; las elevó. Ese mar de donde nace vida los disipó. 

Había llegado el sol en invierno, descubres en cada campanada, luego que el alba se deja ver; que en invierno nunca hace calor.
  
Mapache.

Laguna

I.

               -    El burro está molesto –decía muy asustada-. ¡Ten mucho cuidado! ¡David!, -gritando-. ¡Ven acá y ayúdame con el burro!
Daba manotazos y palmadas al sofá más grande y antiguo de la casa. Ese de madera muy fuerte, de tela roja y aterciopelada. Ese que ya no está; no recuerdo porqué.
     -   Abuelita -me acercaba sigilosamente mientras ella miraba a otro lado-. Abuelita, ¿cómo me llamo yo?
Miraba su rostro, sus gestos. Veía como golpeaba y trataba de calmar al burro. Me miraba y no me miraba. Sus ojos ya no veían. Una nube gris no la dejaba ver. Me veía. No me veía. Yo sí la veía.  
                   -    ¡Llama a Cirilo! ¡Tenemos que amarrar a este burro!
        -  Abuelita, acá no hay ningún burro –me sentaba a su lado y trataba de apaciguar su desesperación. Abuela, ¿cómo me llamo yo?
A partir de un momento, las conversaciones se tornaron casi iguales. Yo sentía miedo. Nunca la pude observar a  detalle. Lo que más recuerdo de ella, es un andador de cuatro pies y color marrón, una silla de manera, y ella, detrás, caminando por el pasadizo.
No me recordaba más.
    -       ¡Esteban! Esteban… Mamá Juliana. ¡Ven, mamita! ¡Ven!
Mis sentimientos eran rotos cada vez que la veía gritar. No sabía como controlarla. Pasaba yo por la sala. Pasaba por su costado. Pasa solamente y luego, no la veía más. La ignoraba; otra vez, tenía miedo.

II.

Todos decían que la edad avanzada la había consumido. Que sus lagunas mentales era irremediables.
Yo tengo una teoría: cuando la vida llegar a su cima, es momento de bajar.  Cuando bajas, lo haces de a pocos: recuerdas buenos momentos, malos también.
Progresivamente, personas de un tiempo pasado vienen a saludarte, a augurarte una vida plena y placentera. Nuestros seres amados se alegran tanto de nuestro ascenso que nos vienen a ver. Nos dan ese amor tan incondicional y noble, ese que habíamos carecido desde hace mucho.
Antes de que mi abuela se apartara de nosotros, recuerdo mucho sus llamados tan penosos a sus padres. Ella estaba a punto de llegar a la sima.
Lo que ella no sabía era que nosotros queríamos conocer lo que ella sentía. Queríamos vivir, y vivir con ella.

III.

-       Él ya se está despidiendo –me decían-. Cada vez que viene, se encierra con ella. No la para de mirar. Para él es una cruel verdad; para ella, una exhaustiva mentira.
Era inevitable querer estar al margen de todo esto. Había momentos en que no me permitía verla. No entendía el significado de sus palabras, de sus acciones. No quería abrir los ojos; para mí: nada estaba pasando.

IV.

          Cuando aquel manto blanco se posó sobre sus ojos, su cuerpo se hallaba mejor que antes, su respiración estaba cada vez más lenta; y su corazón estaba muy sensible por tanto recorrido; tanta vida, tanto amor y  tanto odio.
-       Cuando volví, ya ni estaba. No sé que qué momento pasó –decía sollozando-. Era la primera hora de la mañana. Me  fui por un momento. Creo que en ese instante, ella se estaba yendo.
Volví luego al cuarto; su cama estaba vacía. Ya no sentía esa aura triste y cansada. Había luz, pero ella no estaba.

V.

A veces reaccionaba, y la mayoría de veces, el tiempo siempre me daba la razón. Yo crecía, pero mis ojos permanecían sesgados. Cuando ella venía a verme, sentía miedo. Ella se sentía triste porque yo no la quería ver. Se iba.
Era muy pequeña cuando me di cuenta que la conocía, que conocía a tanta gente; que esas personas habían vivido tantos años.
A veces la veo sentaba en mi sala, y la recuerdo cuando se quejaba de las moscas que la molestaban, o de que no la acompañaban. Yo no la podía acompañar. Tenía miedo, mucho miedo.
     Luego, me di cuenta que no la volvería a ver…

VI.

            Es difícil caminar atado, esclavizado; llena de amor y mucho deseo de superación. Es muy fácil rendirse cuando no sabes mucho, cuando agachas la cabeza y crees que la vida es solo para vivirla: si has nacido vivo; es para vivir.
La extraño mucho, y más cuando recuerdo que no hubo tiempo para crecer con ella.
La quiero ver y ya no está. Debo decir que estoy muy orgullosa; que todos los días me siento igual a ella. Que si frustramos nuestros más grandes sueños, es para vivir y realizar otros más grandes. La unión hace la fuerza.


Mapache.