domingo, 29 de julio de 2012

Cuento


Fue frenético y muy esotérico. No pude escapar.
Cuando trato de recordar, y a lo largo del día siempre, muchas de las escenas son progresivamente borradas del guión. No tienen mucha relación tampoco. No sé si son imprescindibles; ahí estuvieron.
Una joven extranjera, quien había vivido

Despertar



Volví a despertar frenéticamente tras alguna otra alarma de mi alma. Esta vez no quise volver a dormir. Luego de nuestro primer encuentro, ambas teníamos el corazón muy cerca de las dos; estaba intacto aún; perfecto, pero muy dolido. Ella no me quería dejar. Yo, seguía templando.

1. 5:30 am
Cuando mi cuerpo dejó de transmitir esa energía súbita, pude por fin sentir finamente su corazón. Dicen que cuando dos almas se conocen durante largo tiempo, reconocen en lo racional su olor, su paz en lo espiritual, y su pudor en lo desconocido. Nos habíamos sincronizado muy bien; eso era lo que me temía.
Su sensibilidad luego de ese instante, dañaba la mía. Sentía que había seguridad en tus brazos; tu tenías un gran desconsuelo por no ofrecerle más que dolor. Ya se había acostrumbrado y cada vez que ejecutabas algún movimiento, tenía miedo de perderte; estaba siempre sintiendo tu olor: siempre sentía.
Quise cerrar los ojos y regresar a ese trance de bastante inseguridad, donde yo era la víctima, donde estaba segura que vendrían a auxiliarme. Donde podía esconderme en mi silencio para salir airosa, donde nadie dependía de mí. Yo acababa de entrar a un mundo a quien todos temen, muy pocos llegan; nadie debe regresar. Sí, tenía miedo. Miedo porque estaba a punto de recorrer muchas más rutas; no estaba sola, siempre la tuve. Siempre ella fue la que me enseñó el camino.  Yo solo iba.
2. 5:00 am
Me levanté frenéticamente. Hubo ese sufrimiento que todo ser humano siente cuando se pierde a algún ser querido, o que todo  niño siente cuando la luz de su cuarto es apagada, y en su lucidez, solo trata de escapar. 
Había visto demasiadas historias de guerreros, de luchas interminables, de amores imposibles, y de vidas compradas. Cuando tratas de salvar desesperadamente a tu alma gemela, tu sacrificio es honrado con la muerte de este último. Cuando te das cuenta. solo puedes hacer una pausa y maldecir  Tu enemigo se marcha victorioso; pero antes de eso, solo atina a decirte te venci.
Podría volver a contar el número de pasos que di para llegar a ella; mi cerebro estaba en automático y no sentí ni una gota de adrenalina. Mi destino fue incierto durante 3 segundos. Cuando llegué, yo había vuelto a nacer.
¿Qué sucede? Si le decía que yo era la culpable y estuviéramos al borde del suicidio, probablemente no me lo creía. Ese golpe tocó mi alma. Mi habitación había sido profanada y por alguna extraña razón, me hallé dormida a su lado, dormida y despierta. Cuando nuestros cuerpos se juntaron, ninguno de los dos se conocía, se sentía, nadie tenía el control; yo lloraba, lloraba silenciosamente y ella, tan asustada como yo; no la entendía.
No sé. Estaba demasiado extasiada. Había llegado al punto de perderlo todo. No tenía idea de qué me encontraría. No sé. La imagen de una nueva injusticia pateó mi corazón, se oyó un eco, fue un golpe seco; de pronto ya no estaba conmigo; lo vi, era alto, largo y arrogante; andaba molesto, nunca nadie le dijo que esto sucedería. 
Cuando lo ví, ya no estaba. Se había perdido en su silencio y en la ingratitud del espacio donde estaba. Nunca me interesó. 
 
3. 6:00 am
En la puesta del alba, mi pecho ya podía devolverle la dicha. Éramos de nuevo dos en una; su sentencia había sido poseerme. Yo, luego de volver a un estado racional, solo quería despertar...

viernes, 13 de julio de 2012

Real y unidad


Después de cumplidos mis dieciocho, asumí como dogmáticos ciertos hechos impuestos por mi padre místico.
A veces creía que no era mi momento; ahora que estoy viviendo una realidad bastante gaseosa y rutinaria, respeto bastante la atinada realidad del sesgo de lo no visto y lo advertido en el momento que el destino creyó prudente. Asumo que si esto no hubiera sido una simple conversación, hubiera terminado como algo más traumático. Tal vez mas

Mirar

Me rodié de matasueños, y cuando me di cuenta, ya era otra. Otra vida, otra necesidad de ver la vida.
¿Qué es lo que más importa? El poder de la mente o el poder de la convicción que no involucra una mente partida?
Soy dueña de un futuro prestado. Sí, qué bacán...

Revés

Como diría aquel individuo que vivía del aliento ajeno del pasado: "Es mejor permanecer ajenos a la verdad; ser asesinos de esta. No perecer".
La gente que existe cruelmente aferrado a la mentira, es la gente que vive del éxtasis, que no recuerda cuando era más los obstáculos fenecían. Yo, por el contrario, recibo día a día la condena de la tertulia matutina del saber. Como cuando Miguel Ángel pintaba; yo no podía creerlo. Cuando Martín Adán, escribía, yo no podía creerlo.
Somos seres tan frágiles. Yo, estoy sola.

lunes, 9 de julio de 2012

Regreso

de Imaginuición: Respiro: 


Respetemos el alba tan sereno de la cálida serata. Es una bella mañana. La luz es continua. El cielo refleja belleza. Estamos de pie frente a un suspiro tan tenue. ¿Me dejas respirar? 

Desdén


de Imaginuición: Regazo:

Porque es un hecho que la sabiduría  no se hurta ni hereda. Es un hecho que todo estadío representa la vida desde lo más ínfimo, lo más preciado. Cuando tú le tomas la mano, puedes escuchar como el silencio te susurra frases apáticas, así como la luna te enseña el solar más intenso; tan inverosímil: la virtud de la vida. Tan solo cuando coges su mano. 
Despertar reflejando un aura deshecho, ese karma tan dócil que se llena de vida cuando no solamente respiras, sino coges ese aire: palparlo como aquellas reliquias tan tuyas, tan mías: despertar anhelando un regreso codicioso, triunfante; verdaderamente óptimo y salvaje. ¿Eres tú? 
Las pequeñas piedras que jamás ves, jamás palpan, pero escuchan tus súplicas. 
Volamos en un mundo lleno de injurias, cuando tan solo una divina serenidad te envuelve en una bella sábana de paz. Es invierno y ha salido el sol.
Bendita mocedad que construyes aquel refugio de la ingratitud. Que nos muestras que estamos vivos y somos hijos de la ingratitud, otra vez.
Y hubo una vez, una dulce mañana donde pensé que la ira y el disfuerzo de la ironía, era un camino denso, tan indispensable y recomendable. Somos seres errantes, grandes y llenos de vida. Acoger un espíritu sollozante es lo que nos devuelve el suspiro más profundo.
Estas vivo.
Sueña.
Vive.
Ríe.
Ama.
Alimenta la conciencia de la vida. Despejemos el ser tan interno que a la vez es tan externo. Somos dos.

Dos mitad y esos rostros tan tersos

de Imaginuición: Vértebras sofisticadas: 

Acababa de irse la primera mitad del día y María Joaquina al fin entendía que su madre estaba partiendo para nunca más volver.
Roberto, entre sus manos, tenía una pequeña carta donde le decía a Gloria que si ella se iba, él moriría. Siempre fue ese tipo de personas un tanto retraídas por el optimismo tan bravo que exige la vida día a día. Casi le entrega la carta. No lo hizo; Gloria no se fue. 
"Estás loca", era una de las frases que Rosario escuchaba constantemente en su hogar. Esa fue una de las tantas razones que le dieron el sí a su descarrilada decisión. Roberto estaba a punto de unírseles al clan. María Joaquina aún seguía atónita y con un gran sentimiento de desesperación que ni ella misma entendía. Estaba callada aún, observando detenidamente. Sin embargo, eso no fue suficiente para proceder a interrumpir primera desgracia más grande de su vida. Gloria la contradeció. Rosario ya estaba fuera. Roberto, con el primer último nudo en la garganta, solo atinó a decirle:"Te arrepentirás".  Solo, él era incapaz de tocarla, pero MJ, cuando haya entendido el cuadro completo, podría actuar con ese don de justicia que adquieren los hijos y padres entre ellos. Y, ya en este caso, esa cruel no despedida, fue el primer último hachazo "cortar la vida" y "vivir de nuevo".
Ella, atónita y temerosa, miraba el horizonte. Aún tenía palabras en sus labios, ni un llanto tenue apareció. MJ, solo sintió que la vida sería diferente en adelante.

Roce

de Imaginuición:

Mientras tanto, uno huye de la realidad. A veces, ríe. A veces, pierde lo que el sistema le dio. Otras, simplemente escuchaba que las palabras eran las más intrínsecas, las más bellas.
Es tarde. Recuerdo que todos estamos colgados de la juventud. Cada día era difícil estirar el hombro de la vida. Respira. 

Diezmo

de: Reecuentro: 

El absolutismo de la realidad abstracta suele tocar las puertas más equívocas. 
No existe un comercio fino; muchas veces desemboca en una realeza forzada. 
Es pesante, despreciable: dos veces más cruel que la sutil ilusión. Dos veces más bella que la real condena. 

Raudo

de Réplicas: 


¿Qué es lo que limita al ser humano a ser constante y ligero? Todos tomamos la posta. Somos espíritus nacientes. Acaban y empiezan las más largas melodías. Estamos resignados a no creer en el pasado; tenemos que pelear por ese futuro. Acabo de describir las mas dulces melodías. Somos esclavos del perdón, del desazón y el pobre bullicio. Somos esclavos del dolor, de las caricias y las condenas. Soy profetiza de la lluvia, de las heladas y los glaciares. Soy un magneto escondido. Un cielo caído. Estamos todos partidos. ¿Qué es lo que limita al ser humano de ser constante y ligero? El perdón.

Desprecio

de Recelo: Coral: 

Solía mostrar su ironía con cada parpadeo; los ojos que llevaba. Su vida: a veces me costaba dejar de demostrar que era llena de vida. Yo solo quería vivir.
Las dos de mañana y Teresa me llama. Se acerca muy tosca. Me sentía luego aturdida. No sabía dónde estaba. 
Sentía también como mi cuerpo templaba toscamente. Cómo llegaría yo a sentir algo que siempre tuve. Las largas y consecuentes conversaciones con Teresa. Cuando lloraba. Cuando reía. Cuando suplicaba una salida.
Recuerdo exactamente cómo recuperé la visión: me tocaron los hombros. Me tocaron las manos y Joaquina me indicó la salida. Daniel estaba inseguro. Todo estaba saliendo perfecto. Nadie me despertó...

domingo, 8 de julio de 2012

Pedazo



Ayer estuve caminando cerca de la viña más hermosa de toda la zona. Era particular para mí, mi padre vivía a algunos pasos de ahí y yo, después de mucho, retomé el random de ideas para poder concentrarme más lo que en ahora me importaba: la nada.
Pierre era especialista en sacarme una sonrisa. Desde tiempo atrás, conseguía siempre seguirme y así, conversar por horas. Era su pasatiempo. El mío… bueno, yo adoraba tanto verlo caminar.Eugenio a veces me perseguía. Llevaba en la punta de la lengua siempre dos excusas: una que hablaba de la mente y la otra, provenía de corazón. Siempre supe que tenía miedo de perderme. Yo, desde que tengo memoria, lo acariciaba como si fuera un gato dócil y delicado. Él me veía y a veces lloraba. Yo solo atinaba a cantar.
           El último día que permanecí en esa cuidad,  mi padre conversó conmigo muy seriamente. Me habló sobre el compromiso y otros temas de pareja. Yo por momentos quería llorar. Cuando terminó, salí inmediatamente y recordé los dolores de parto. Mientras recorría la viña por última vez, pude ver la puerta principal de la estación. Era negra y con letras blancas. Fue para mí muy impactante, no por el contenido del drama, sino porque cuando bajé la mirada, Eugenio lloraba delante mío, y a su lado Pierre, de rodillas, mirándome fijamente y sosteniendo a Euge de la mano.
No me sorprendió, pero yo también, de repente, me quise quedar.