sábado, 14 de enero de 2012

Correr


Ya se sentía cansado. Había corrido toda la mañana y  aún no sabía dónde podía detenerse.
-Me van a matar –repetía cada vez-. Si no huyo de aquí, estoy seguro que me van a asesinar.
Durante todo el tiempo que él usó para escapar, Juan recordaba todas y cada una de las hazañas que había realizado.
-Yo los ayudé, malditos. Son unos malagradecidos. Toda esta mustia de gente son unos mal nacidos.
Llevaba ya 5 años trabajando en ese pequeño pueblo.  
            
Mapache.

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