Ya se sentía cansado. Había corrido toda la mañana y aún no sabía dónde podía detenerse.
-Me van a matar –repetía cada vez-. Si no huyo de aquí, estoy seguro que me van a asesinar.
Durante todo el tiempo que él usó para escapar, Juan recordaba todas y cada una de las hazañas que había realizado.
-Yo los ayudé, malditos. Son unos malagradecidos. Toda esta mustia de gente son unos mal nacidos.
Llevaba ya 5 años trabajando en ese pequeño pueblo.
Mapache.
No hay comentarios:
Publicar un comentario