Como diría aquel individuo que vivía del aliento ajeno del pasado: "Es mejor permanecer ajenos a la verdad; ser asesinos de esta. No perecer".
La gente que existe cruelmente aferrado a la mentira, es la gente que vive del éxtasis, que no recuerda cuando era más los obstáculos fenecían. Yo, por el contrario, recibo día a día la condena de la tertulia matutina del saber. Como cuando Miguel Ángel pintaba; yo no podía creerlo. Cuando Martín Adán, escribía, yo no podía creerlo.
Somos seres tan frágiles. Yo, estoy sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario